martes, 27 de agosto de 2019

Sericicultura, actividad agroforestal que conservan pueblos de Oaxaca desde la Colonia

Varias comunidades serranas han conservado con esmero la especie criolla del insecto. 




México, SEMARNAT / ciberpasquinero

La blanca y delicada mariposa Bombyx mori, mundialmente conocida por generar hilos de seda para arropar su gestación, ha sido punto de partida para el rescate agroforestal de varias regiones del país, principalmente en la Sierra Norte de Oaxaca y la Mixteca Oaxaqueña, pero también en los estados de San Luis Potosí, Puebla, Michoacán e Hidalgo.
La sericicultura o cultivo del árbol de las moras, la morera, y del gusano de seda que se alimenta solo de sus hojas fue introducido en México desde la Colonia y nutrió en el estado de Oaxaca los saberes indígenas. Generación tras generación, varias comunidades serranas han conservado con esmero la especie criolla del insecto que les fue heredada por los abuelos, lo mismo que el arte de elaborar prendas textiles con la fibra natural que produce ese lepidóptero.
En los años noventa del siglo pasado, Japón impulsó la agroindustria de la sericicultura en México. Hizo inversiones importantes, equipó proyectos y capacitó a diferentes grupos de trabajo en comunidades campesinas de diferentes estados de la República, ardua y entusiasta labor que, sin embargo, no fructificó por razones casi siempre políticas, según se refiere en Tópicos Selectos de la Sericultura..
Es distinto el caso de Santo Domingo de Xagacía, en la Sierra Norte de Oaxaca, donde 12 mujeres zapotecas se agruparon en el año 2000 como "Productoras y Tejedoras de Seda Yej Bzia". El insecto se envuelve hasta en kilómetro y medio de finísimo hilo antes de volar convertido en blanca mariposa.


Auspiciadas en sus inicios por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y el Fondo internacional de Desarrollo Agrícola, estas mujeres decidieron dedicarse a la crianza del insecto para evitar su mortandad y aumentar el rendimiento de la producción de seda en hilo.
En 2014 constituyeron formalmente su empresa, y en 2016 producían 50 mil gusanos en dos temporadas al año, con un rendimiento de 4 kilogramos de hilo. Emplean entre 250 y 300 gramos de hilo para una sola prenda. Mediante un financiamiento de un millón 134 mil 449 pesos equiparon su taller de tejido e incrementaron el número de prendas.
La actividad comunitaria continúa. Estas mujeres zapotecas cuentan ya con cuatro áreas de trabajo: sala de crianza, área de capullos, cocina y lavado de prendas y área de tejido. Su trabajo no solo ha generado 41 empleos indirectos, sino también fomenta el uso de prendas naturales de bajo impacto ambiental como rebozos, bufandas, aretes y otros accesorios femeninos.
También se desarrolla el cultivo sostenible de la morera en seis hectáreas, ya que las hojas de este árbol constituyen el único alimento de los gusanos de seda. La siembra de estos árboles ha favorecido el control de erosión, la recuperación de suelos degradados y la utilización de especies forestales asociadas con cultivos agrícolas.
Otras comunidades que se ocupan de la sericicultura en la Sierra Norte de Oaxaca pese a añejos conflictos agrarios entre ellos, y más recientemente con una empresa minera, son San Pedro y San Miguel Cajonos, pertenecientes al municipio de San Francisco Cajonos.
En San Miguel Cajonos se conformó legalmente hace muchos años un grupo de 15 artesanos zapotecos, 10 mujeres y cinco hombres que se han dedicado a la crianza del Bombyx mori, la plantación de la morera y la elaboración de rebozos de seda.


Su actividad incluye también el cocimiento y devanado del capullo y el hilado y tejido de la seda. Este centro agroartesanal ha recuperado los conocimientos y técnicas tradicionales de producción de seda natural, y ha participado en importantes ferias y exposiciones del país. Además, promueve estrategias de comercialización para beneficiar a clientes y productores, como por ejemplo las "tandas de rebozos".
Se prevé que la comunidad vecina, San Pedro Cajonos, albergará el Museo del Gusano de Seda de México, ya que en enero de este año fue colocada la primera piedra de ese sitio que contará con un banco de huevecillos para beneficiar no solo a los y las artesanas locales, sino a más de 5 mil artesanos de la seda del estado, ya que algunos viajaban a San Luis Potosí para adquirir el insecto, lo que encarecía sus productos.
Estos son ejemplos bioculturales y agroforestales que permiten asomarse a un futuro de desarrollo sostenible si se valora e impulsa la sabiduría ancestral de los 68  grupos indígenas de nuestro país.


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